Colecciono muñecas.
De noche me gusta quitarles la ropa y tocarlas, sobarles sus brazitos y piernas tersas, sentir cómo resbalan mis dedos sin dificultad, y ellas sonríen me observan, sus ojos brillantes y claros, su boca chiquita y labios carnosos, húmedos.
Tengo varias, viven en un cuarto especial.
A veces lloran, y debo cerrar ventanas para que nadie escuche.
3 comentarios:
Algo intenso:S ¡Me molestó! Creo que está bien escrito sin embargo no me gusta ese humor.
¿Son de inflarse?, ¿o son de las retro?
lo felicito por su editorial en la revista milenio
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