lunes, 18 de enero de 2010

PELEA



En la madrugada escucho el ajetreo: un cuervo y una paloma se están peleando. Corrí la cortina y apenas pude verlos; luego de unos instantes el ruido cesó. Me asomo pero no logro ver nada, aún esá muy oscuro. Horas más tarde me puse una bata y salí a investigar: sobre el cofre del auto estaban regadas sangre, plumas y vísceras. En el suelo, el cuerpo de la paloma con las patas estiradas y las garras engarruñadas.
El cuervo le sacó el corazón.



4 comentarios:

axa dijo...

de nuevo nada que ver con el texto, pero creo que el tema de este artículo tienen harta incumbencia con su jale:

Disputing taste

"The sense of taste falls low on the hierarchy of the senses because it seems a poor conduit for knowledge of the external world; it directs attention inward rather than outward; its pleasures are sensuous and bodily, prone to overindulgence that distracts from higher human endeavours; and its objects are at best merely pleasant, not of the highest aesthetic value. Such is the traditional assessment; now let us analyse its justice"

http://www.philosophypress.co.uk/?p=997

Chef Herrera dijo...

es cierto, y es una pendejada. El desarrollo de los sentidos, de la sensualidad, es tan importante como el del intelecto, es una de las bases irrenunciables no solo del gozo de la vida, sino del conocimiento psicológico, pues no tiene que ver solo con cómo sentimos el mundo, sino con cómo lo percibimos y cómo nos formamos una idea del mismo a través del aparato sensorial. Habrá que escribir una entrada acerca de esto.

Alma Ramírez dijo...

buen texto, espero el siguiente con ansias. Es un placer leerte los viernes. Saludos.

Chef Herrera dijo...

gracias, saludos. Me estoy bebiendo un gewurztraminer y escribo, así que espero el siguiente texto valga la pena. Si no, la culpa es del vino (de la etiqueta, no de la uva).