lunes, 22 de diciembre de 2008

FELIZ NAVIDAD

En esta navidad, les deseo que Satán llene sus corazones de odio y la pasen tan amargamente como las circunstancias y la imaginación lo permitan. Enfermedades, contrariedades, malos y álgidos ratos y una falta de perseverancia y mesura para estas fechas. Que el niño Dios nazca muerto y se pudra en tu corazón. Que la virgen por fín deje de serlo y que el espíritu santo se esfume de una vez por todas. Que el nazareno se baje finalmente de la cruz, se meta en un hoyo en la tierra, se descomponga y se vuelva tierra, como todos. Que Dios deje de serlo, se transforme en una galaxia mas y nos deje en paz.

NITRÓGENO

Hice un buche con nitrógeno líquido: se me rompió la boca.

domingo, 21 de diciembre de 2008

MARTE

El planeta Marte se está destruyendo. Una explosión en su núcleo generó una onda expansiva y ha fragmentado la corteza. Trozos del planeta se desprenden y viajan por el universo a gran velocidad.

sábado, 20 de diciembre de 2008

DETALLE

¿Se ha fijado en los gorros que usan los cocineros? Son cilíndricos y alaragados; parecen columnas griegas. Pues lo pongo al tanto: todos suponen que así son sus cabezas, porque es algo evidente y nadie lo cuestiona. Pero yo he descubierto que los cráneos de los cocineros son como los de cualquier otra persona. Lo noté un día en una cocina, cuando un chef se quitó el gorro para limpiarse el sudor y grande fue mi sopresa cuando mostró una cabeza humana común.

Es curioso, ya lo se, pero es cierto.

jueves, 18 de diciembre de 2008

CAPÍTULO XCII

"Y en aquella placeta tenían tantas cosas muy diabólicas de ver, de bocinas y trompetillas y navajones y muchos corazones de indios que habían quemado, con que sahumaban a aquellos sus ídolos, y todo cuajado de sangre. Tenían tanto, que los doy a la maldición; y como todo hedía a carnicería, no veíamos la hora de quitarnos de tal mal hedor y peor vista"

Bernal Díaz del Castillo, en su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España.

martes, 16 de diciembre de 2008

TELEVISIÓN

La encendí. Algo está pasando ahí dentro. Supongo que lo de todos los días. Solo dejo que ocurra y me entrego, sin condiciones. Qué me importa lo que transmitan: noticias programas anuncios telenovelas el clima caricaturas o la serie de acción, para mí todo es igual: una pantalla con sonidos e imágenes que cambian de color e intensidad y cuyo significado no me interesa. Después de un par de horas de esta terapia estúpida de figuras histéricas pegando de gritos, me harté. Creo haber tenido suficiente. Abrí el cajón de la mesita de cama, saqué un revolver y le disparé al televisor. La pantalla estalló liberando millares de diminutos vidrios, esparciéndolos por la atmósfera de la habitación. Lenguetas electrificadas siguieron al estallido, deshilándose, impactándose contra techo y paredes y dejando un pequeño punto quemado en el sitio de contacto. El ambiente tiene un aroma a electricidad y huele a quemado. Entonces, comenzó: una sustancia viscosa y plasmática sale de la pantalla y se vierte sobre la alfombra. Es iridescente y cambia constantemente de color. La masa avanza lentamente, ebulle: espículas se alzan y liberan pequeñas burbujas de gas nocivo mientras la estructura toda es impulsada por una corriente eléctrica en un movimiento ondulatorio y rítmico. Invade la habitación. Se desliza entre las patas de la mesita la silla la cama, se enrosca en ellas y sube. Lentamente. La sustancia hierve, eyecta fosfenos y la atmósfera resplandece. Alcanza el borde de la cama y disuelve la sábana. Me repliego. Respiro el gas, comienzo a entumirme, mis músculos se tensan y las articulaciones endurecen. Estoy mareado, toso, me duelen los pulmones, no hay forma de escapar. La masa está a punto de alcanzarme. Ya sube por la cama. Meto el cañón de la pistola en mi boca y mientras siento el cosquilleo de aquella sustancia tocando los dedos de mis pies jalo el gatillo.

viernes, 12 de diciembre de 2008

GLÓBULO ROJO

Hay un eritrocito durmiendo en mi cama. No lo creería usted pero ¡es enorme! Como del tamaño de una pelota de futból, incluso un poco más grande. Ya sabe usted como son: redondos, rechonchos y apachurrados en el centro. Parecen donas que no alcanzaron a formarse. La cosa es que aquella célula reposa en mi cama, sobre la almohada. Se mueve un poco. Como que quiere acomodarse, pero le cuesta trabajo. Encendí mi linterna de mano y la acerqué a su superficie: la piel es translúcida y muestra un líquido rojo intenso. Dentro hay corrientes que transportan materiales protéicos y minerales.

Es fascinante.

Pasé horas viéndolo.

Después de un rato, me aburrí.

Ahora estoy que me caigo de sueño y no se qué hacer, pues por más que le grito, le digo que se vaya, sarandeo la cama y estiro las sábanas, no se mueve. Apenas reacciona.

Lo siento pero no puedo dormir junto a un eritrocito gigante, no estoy preparado para eso.

Entonces tomé un picahielos y lo ponché.

Estalló.

La sangre está por todas partes, se está coagulando.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

CECINA CON CHILE POBLANO Y CEBOLLA

Chingado. Hoy cocinamos. Receta para hoy. Por los tres cojones del profeta que me quedó rebuena.

Introducción: La cecina es una carne de res delgada macerada con sal, cítricos y en algunos casos, especias, dejada unas horas al aire libre. La cecina huasteca, por ejemplo, tiene naranja agria y sal. Yo preparo la mía con naranja agria, pimienta y sal. Otros le untan ajo y otras cosas. El proceso intensifica el sabor de la carne y la hace ideal para botanas y como material para crear entradas.
Preparación: Cortar 800 grs de cecina en tiras delgadas. Cortar una cebolla gigante y tres chiles poblanos en juliana fina. Picar cuatro dientes de ajo. Picar finamente la ralladura de una naranja grande. Tener a la mano un cuarto de taza de vinagre y otro de mezcal.
Ejecución: freír rápidamente el ajo en grasa de pato y después la juliana de chile y cebolla y ablandar estos materiales, primero a todo fuego y luego bajar la intensidad y caramelizar. Una vez alcanzado este estado, aumentar la potencia otra vez y añadir vinagre de vino blanco o de cava y reducir hasta que casi se haya evaporado. Agregar la carne y la ralladura de naranja, un poco de orégano seco y después el mezcal y ver que se evapore.
Presentación y servicio: servir en un bol pequeño a mediano, sobre una cama de arroz blanco y decorar con rabo de cebolla rebanado en finas rodajas y yerbabuena fresca picada. Considérese como una entrada, ya que la cecina es salada y este platillo en particular maneja sabores pronunciados. Sírva con palitos chinos.
Vinos: ni puta idea. No estaba tomando vino cuando hice el plato.

FLOTAR

Naufragé. El barco hizo agua y se fue a pique. Me aferré a un salvavidas hasta que el cansancio me venció. Resignado, solté el artefacto y esperé el fatal desenlance. Pero después de un buen rato me di cuenta que no me hundía. Floté, sin ningún esfuerzo. Al zambullirme regresaba a la superficie. De todas maneras pensé que moriría, pues en menos de una semana la sed acabaría conmigo. Pero no fue así; desesperado, comencé a dar sorbos de agua y esperé terrible y dolorosa muerte. Pero nada ocurrió. Mi sed fue saciada y oriné como cualquiera. También tuve hambre, y así probé con toda suerte de cosas que hay en el mar; algas, plancton, peces pequeños y camarones: mantienen mi sistema digestivo ocupado.

Floto en el mar. Me dejo llevar por las corrientes. Me alimento de lo que encuentro y soy feliz.

No quiero volver a tierra.

martes, 9 de diciembre de 2008

GENTE

Voy caminando por el supermercado. Hay tanta gente. Unos caminan hacia acá, otros hacia allá y otros están ahí, viendo cosas, no se mueven.
A medida que avanzo, me van pegando enfermedades.

lunes, 8 de diciembre de 2008

SOY INDESTRUCTIBLE 1

Me amarré una viga de acero al cuello y me arrojé al mar. Llegué al fondo, y esperando morir asfixiado, descubrí algo notable: puedo extraer oxígeno del agua. Después esperé a ver si la presión me hacía estallar el cráneo, pues me encontraba a incomesurable profundidad, pero no ocurrió absolutamente nada. Aburrido, rompí con los dientes la cadena que me ataba a la viga, nadé hasta la superficie y alcancé la playa. Los pescadores de la localidad me recibieron con aplausos y gritos de júbilo.

domingo, 7 de diciembre de 2008

REGALO

Es un hermoso día.

¿Qué le voy a regalar al mundo hoy?

¿Una sonrisa?

¿Un bonito pensamiento?

¿Una reflexión importante?

¿Que tal sembrar un árbol?

No.

Nada de eso.

Te regalo, mundo, un rotundo, claro, contundente y certero

CHINGA TU MADRE.

viernes, 5 de diciembre de 2008

TACOS DE TROMPO


Soy cocinero. Hay quien supone que cocino en casa todos los días y tengo el refrigerador repleto de guisos de mi autoría. Esto, por supuesto, es una fantasía. Casi siempre cocino. Pero hay días que no lo hago. Tengo una debilidad por la comida callejera. Y entre esta, los tacos me doblan, someten y transforman en un zombi. Cerca de mi casa hay dos carritos de tacos. De regreso del restaurante, ya tarde, se me antojan. Hay noches que tengo tanta hambre, tanto antojo, y tantas ganas de llegar a casa con tacos de trompo, servirme una coca con ron, escuchar música y escribir. Nada como seguir tus impulsos: te hace pensar que realmente existe la libertad. En la foto: tres órdenes de tacos de trompo, aguacates, dos salsas comerciales, el ron con coca, un ipod con Silvio Rodriguez y un cuaderno moleskine que me regaló mi hermano. La pluma es Visconti. No recuerdo que relato cuento narración memoria comentario o simple garabato escribí en esa ocasión. Qué importa. La pasé tan bien.

POE

Saqué el tomo empolvado del estante. Llevaba años sin abrirlo. Al hojearlo, encontré la nota de compra. Lo recuerdo tan bien: fue el día de mi cumpleaños. Llevaba desde la primaria leyendo a Poe de manera disgregada; unos poemas aquí, un par de cuentos en alguna antología y una narración en un texto de literatura. El primer cuento que leí fue el barril de amontillado. Ejerce en mí una fascinación tremenda; establecí una conexión profunda con lo macabro y me obsesioné con el jerez -pasatiempos que aún conservo-. Ansiaba tener un tomo con toda su obra, en inglés, pero no había. Siempre me paseaba por las librerías, y cuando por fín encontré la recién publicada colección de historias, me latió el corazón. Alcancé el tomo de pasta dura, elegantemente impreso en letras doradas sobre fondo negro y lo abrí. Ahí estaban todas: la caída de la casa de Usher, el corazón revelador, el barríl de amontillado, los asesinatos de la calle morgue, el gato negro, Berenice. Cuentos que ya conocía y otros, la mayoría, cuya existencia ignoraba. La emoción es intensa. Me preguntaron, ¿quieres algo para tu cumpleaños? No vacilé: -quiero un libro y necesito dinero. Me dieron dinero. Lo suficiente como para pagar el libro. Regresé a la librería, que en ese tiempo se llamaba Castillo centro cultural; después se mutaría en Librerías Castillo y después en nada. La nota marca tres mil ochocientos pesos, está fechada con el cuatro de febrero de mil novecientos ochenta y cuatro. Acababa de cumplir quince años, recién entraba a la preparatoria, era un pirómano irrefrenable, un pésimo estudiante y por fín tengo en mis manos los cuentos completos de Edgar Allan Poe. Me pasé el resto del día leyendo. Cuando cayó la noche me envolví en una atmósfera que fue lenta y gradualmente generando un ambiente que nunca había experimentado. Comenzaron a aparecer criaturas, mezcla de mitos y deformaciones animales y humanas, ruidos, espectros, voces que salían de todas partes, vibraciones, objetos que se movían solos y dementes que tocaban puertas y ventanas, intentando entrar unos y salir otros. Combiné la experiencia literaria con un disco de Black Sabbath. Bien recuerdo la noche; fría, el cielo sin luna, nuboso, y el viento levantando las hojas en el jardín. Me dejé envolver por el miedo y me entregué por completo a la fantasía. Esa noche, la mejor de todas, aún no termina.



miércoles, 3 de diciembre de 2008

ABDÓMEN

Desperté con un curioso hormigueo a un lado de mi abdómen. Me tallé los ojos e intenté levantarme pero no pude. Siento un dolor extraño alrededor del hígado, por encima de los riñones. Enderezo el cuello y observo los dedos de los pies, al menos puedo moverlos. Pero al intentar girar el torso los músculos no responden y el dolor se intensifica. El hormigueo sobre la piel continúa. Tomo la taza de café frío que está sobre la mesita y lo bebo; sabe horrible pero tiene azúcar. Afuera está lloviendo, el día opaco y frío y no se escucha nada más que el golpeteo del agua sobre las láminas de la cochera y el viento sacudiendo los árboles de la entrada. Estiro el brazo y alcanzo con dificultad la lámpara y la enciendo. No soporto el hormigueo, la sensación es desesperante. Giro la cabeza, abro el cajón de la mesita y saco un pequeño espejo. Lo coloco a un costado de mi abdómen, inclino la vista y entonces lo veo: un pequeño agujero, con los bordes secos y descoloridos y la carne roída delimita un oscuro canal. Una procesión de hormigas entran y salen; sacan diminutos pedazos de mi cuerpo.

ROBERTO ESPONJA

lunes, 1 de diciembre de 2008

CALCETÍN

Siempre que llego a casa después del trabajo me desnudo en la sala; me quito zapatos calcetines camisa pantalones truza y camino despreocupado por la casa. Mi mujer me reprocha el dejar tirada la ropa por todas partes. Pero eso a mi me relaja. Andar sin ropa me hace sentir libre de tapujos y prohibiciones, tan fresco y ligero. Pero a ella le molesta. Hoy en la madrugada, se levantó por algo de tomar; bajó las escaleras y al caminar por la sala pisó un calcetín y se resbaló: cayó de espalda. Se rompió el cuello, está muerta. Estoy sentado en las escaleras, desnudo, contemplándola.

domingo, 30 de noviembre de 2008

METAL

YA NACIÓ

A todos los amigos y familiares: anunciándoles que el niño nació muerto.

viernes, 28 de noviembre de 2008

PALACIO

Un panorámico del Palacio de Hierro reza: "Lo único que quiero es que sepas lo que quiero".
Eso resume de manera admirable la psicología de las mujeres: quieren que uno adivine a todas horas lo que quieren.
Está cabrón.

NO ME PUEDO QUITAR LA CAMISA

Llegué del trabajo. Mi uniforme es un asco. Está manchado, lleno de grasa y huele a comida. Soy cocinero, sabes. Uso una camisa debajo de la filipina. Al llegar lo primero que hago es deshacerme de la filipina; la arrojo al cesto de la ropa sucia, me quito los zapatos y me preparo un esocés en las rocas. Al rato vuelan los pantalones por la recámara, me arrojo sobre la cama y prendo la tele. Pasan cualquier cosa, lo que sea. Veo las imágenes pero no escucho lo que dicen ni pongo atención a los anuncios. Estoy relajado, bebiendo, contento y ciertamente despreocupado. ¿Hace calor? Si, un poco. Abro la ventana. Corre una brisa cálida, muy agradable, pero caliente. Después de una hora sigue entrando el viento, igual de caliente y molesto. La televisión sigue mostrando cualquier cosa. Tengo calor. Me quito los calcetines y me sirvo otro escocés, pero con más hielo. Mucho hielo. Ahora estoy sudando. No tengo aire acondicionado y el ventilador no funciona. Me voy a quitar la camisa. Jalo desde abajo, con la intención de sacarla de un único y grácil movimiento, pero algo repentino interrumpe mi esfuerzo: estiro hacia arriba y la tela se detiene bruscamente. Siento un dolor intenso en la piel, grito, suelto la camisa y me llevo una mano a la boca y, mordiendo parte del puño, contengo mis gritos. La camisa se está pegando a la piel. La brisa sigue entrando por la ventana, calentando la atmósfera de la recámara. Tengo más calor que antes y estoy sudando como un africano. Prendo la lamparita de noche y apunto su luz hacia mi abdómen: el sitio donde intenté arrancar la camisa está enrojecido, inflamado. Llevo la mano hacia la espalda y tiro de la tela, pero el resultado es el mismo. Algún proceso exótico se está dando entre mi piel y la chingada camisa y no lo entiendo. El caso es que por más que intento quitármela, no puedo. Y entre más jalo, tiro y estiro, lo único que logro es martirizarme, pues la camisa está practicamente pegada a la piel y con cada estirón el dolor es indescriptible. Los vellos se entretejen con las fibras de la tela y pronto puedo sentir que la camisa ya ha transmutado en otra cosa y ha dejado de ser lo que era; al tacto se siente denso, resbaloso y con cierta fibrosidad propia de los chalecos antibalas y la piel de un ornitorrinco. Aumenta la temperatura. Estoy tan acalorado y me deshidrato. Muerdo con tal fuerza los hielos que quedan en el old fashioned que golpeo con los dientes el borde del vaso, lo rompo y mastico un poco de vidrio. Tengo horriblemente cortado el labio y parte de la lengua. Me sangra la boca y el alcohol me quema. Corro al baño me inclino sobre el lavamanos y abro el grifo; el agua sale a borbotones, la bebo frenéticamente cuando siento que la camisa me aprieta. Vellos y fibras se entrelazan, retuercen y comprimen pecho y abdómen. Respiro con dificultad. Escupo saliva con sangre, abro la boca lo mas que puedo, levanto los brazos y respiro hondo, después mis respiraciones son breves y rápidas. El agua sale furiosa. Me volteo, estoy mareado. Me apoyo con el dintel, levanto el rostro y camino despacio hasta la cama; me acuesto boca arriba e intento calmarme. Mi respiracón es intensa y me duele todo. El esfuerzo ha tensado todos los músculos del cuerpo y aunque quiero gritar no puedo pues la compresión en el tórax lo impide. Qué está ocurriendo no lo se. Quizá el calor comenzó a disolver la grasa de la piel, y esta se mezcló con el sudor, el colorante de la camisa y los químicos impregnados en ella, creando un polímero indestructible, flexible y resistente a la corrosión. Esta reacción está generando calor, tremendas e insoportables cantidades de calor. Siento que me quemo y no puedo respirar. Giro, caigo al suelo y, reptando, regreso al cuarto de baño. Alcanzo el retrete, desconecto el tubo de alimentación de agua y comienzo a mojarme, pero el agua causa una reacción química insospechada y adversa: la fusión de la piel con la camisa genera un gas tóxico que aumenta la temperatura y me hace toser violentamente. Salgo de ahí, supurando sustancias perniciosas, envuelto en dolor, ardiendo en fiebre y con mi tórax y parte de mi abdómen recubiertos por una extraña sustancia fibrosa y protéica. Se me hinchan los ojos, manos y pies desarrollan edemas tremendos, casi no puedo escuchar y estoy perdiendo visión. Atravieso la habitación, el ejercicio es extenuante, el dolor intenso y estoy a punto de perder el conocimiento. No puedo mas, debo detener esto, ahora: me arrastro hacia la cocina, abro la puerta del horno y giro la perilla del gas. Me enrosco, metiendo cuanto de mí se puede en aquel espacio y enciendo la hornilla.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

FRASE CÉLEBRE 11

“…there are many countries whom I believe feed their animals better balanced diets than what the owners are consuming themselves.”- Aubrey Parsons

MASAJE

Acudí al domicilio donde en el periódico anunciaban el salón de masajes. Entré, algo nervioso, y me pasaron a una sala de espera. El sitio es pequeño y algo sofocante. Detrás de un escritorio una secretaria recibe llamadas y agenda citas. Frente a mi, una foto enorme de una playa tropical cubre la totalidad de la pared y me invita a creer que no estoy en la ciudad. Afuera hace frío y el viento sopla, levantando hojas y polvo. Gente pasa por un corredor que conduce a varias habitaciones pequeñas equipadas con una mesa especial para masajes, un sistema de audio que vierte música ambiental y sonidos de la naturaleza, una bandeja con aceites y esencias, toallas, un lavamanos y focos controlados para dosificar la luz. Un altavoz dice "siguiente" y una mujer con una bata de hospital aparece e indica que debo seguirla. Dejo la sala de espera con su idílico paisaje tropical y camino hacia el pasillo. Respiro hondo, la mujer se detiene, empuja una puerta y entramos. El cuarto es pequeño, el techo alto y sobre la pared, un anuncio impreso en plástico y con figuras humanas dibujadas indica la agenda a seguir; quitarse los zapatos, después los calcetines. Luego hay que deshacerse de la camisa para pasar luego a los pantalones y finalmente, la truza. Ahora hay que acostarse boca abajo sobre la mesa, colocando la cara en la abertura cuadrada, y así mirar el suelo mientras comienza el proceso. Se escucha la música relajante, la iluminación disminuye, se dilatan las pupilas, respiro e imagino sitios donde pudiera tomar unas vacaciones. Abren la puerta y entra la masajista. Hay una perturbadora exclusión de diálogo, solo un intercambio dérmico entre sus manos y mi espalda, que ya comienza. Respiro profundo, sus dedos me piden me relaje, tómalo con calma, te sentirás mejor. Accedo. Mis brazos cuelgan, me estoy soltando. Pronto dejo de sentir el peso de mi cuerpo, la música el aceite y la esencia aromática me envuelven subliman siento que floto, sus manos recorren la espalda yo cierro los ojos comienzo a ver una playa, con olas que se dejan caer rítmica y apaciblemente sobre la arena, sus manos son olas mi espalda un mar una playa, me siento tan bien, quiero que siga, no pare.

Abren la puerta. Un aire frío me crispa la piel. Se detiene el masaje. Alguien a entrado a la sala, una, dos personas, no lo se. Nadie habla, solo escucho y siento el aire perturbado por los aspavientos que hacen con las manos, señas, órdenes. Sigo boca abajo, con la vista fija en el suelo, los aceites calientan la espalda, me concentro en los aromas florales, en el eucalipto, la canela. De pronto sostienen mis brazos, presionan mi cabeza contra la mesa y sujetan mis piernas; forcejeo pero es inútil, son mucho más fuertes que yo. Comienzo a gritar cuando todo se ilumina intensamente; aumenta el volúmen de la música, que ahora se ha transformado en heavy metal. Estoy gritando pero no puedo escucharme, la musica es ensordecedora. Continúo forcejeando cuando de repente siento un dolor punzante en la espalda: han tomado un escalpelo y están seccionando mi médula. Entre una mezcla de gritos y lamentos veo la sangre gotear en el piso. En un instante dejo de sentir mi cuerpo; ahora estoy suspendido, la sensación me ha dejado. Siguen cortando, separan tejidos: me están sacando algo, una víscera. Aromas a eucalipto y canela se mezclan con el olor metálico a sangre. Sigo gritando, pidiendo misericordia cuando me pican las cuerdas bucales . Sacan la cuchilla, sale aire después sangre, no respiro bien, gorgorea sangre por la herida y por la boca. Me voltean. Estoy boca arriba y tengo los ojos bien abiertos. Logro distinguir bultos en forma de humanos. Me está bajando la presión, están abriendo mi abdómen, mi pecho, están quitándome todo. Me ahogo en mi propia sangre. Ya no puedo ver ni escuchar, y mientras me desangro y la oscuridad y el frío me envuelven, se va mostrando frente a mí una cálida playa de arena blanca con palmeras, sol y nubes e imagino sus manos sobre mi espalda.

martes, 25 de noviembre de 2008

LOS TRES

lunes, 24 de noviembre de 2008

GRITO

Algo sucede. A la mitad de la noche, un grito: niño perro gato asalto o rechinido de algún vehículo, yo que sé. Rasga la calma nocturna, la brisa lo lleva lejos y esparce por la atmósfera.

Entonces la ciudad calla, escucha y espera, pues algo ha ocurrido.

DAN FOGELBERG

Fogelberg murió de cáncer de próstata en diciembre del 2007. Es uno de mis músicos favoritos. Lo escucho desde que estaba en la secundaria.
Lamento su muerte.
Su música evoca recuerdos importantes, buenos, imprescindibles.
Señor Fogelberg: gracias por su música. Usted es valioso para mi.
Su música sigue ahí.

viernes, 21 de noviembre de 2008

DÍAS

Hay días en que no tengo nada que hacer decir escribir; permanezco en silencio, con la hoja en blanco frente a mí y la pluma en la mano. De repente me pica la lengua y siento un cosquilleo en la punta de los dedos, como que quiero decir algo pero no me sale; pienso que a veces basta con hacer un garabato sobre el papel, o murmurar algo, lo que sea, en espera de que las palabras salgan, vaguen y se mezclen con otras palabras, ruidos, destellos, gritos, y regresen a mí, cargadas de novedad, historias, momentos increíbles, curiosos, pero nada ocurre, y entonces me invade la frustración: grito, rompo un lápiz, una ventana, me corto las arterias del cuello, caigo al suelo y me desangro, buitres descienden sobre mí, comienzan a desgarrar mi piel, perros salvajes me devoran, las hormigas terminan con mi cuerpo y entonces me elevo y en mi resurrección pienso en palabras imágenes ruidos pero todo es oscuridad y silencio.

jueves, 20 de noviembre de 2008

BERNAL DIAZ DEL CASTILLO

miércoles, 19 de noviembre de 2008

ENSALADA

Comencé a masticar lechuga, espinacas, pepinos y arúgula cuando sentí un sabor amargo y distinto, algo que nunca había experimentado. Tuve un mal presentimiento y detuve mi boca; rápidamente escupí las yerbas pero ya era tarde: una infección de clorofila pudre mi cuerpo. Caigo al suelo, me convulsiono. Lentamente me transformo en un vegetal.

martes, 18 de noviembre de 2008

SALVACIÓN

De pronto, me invade la angustia: quiero salvación y la quiero Ahora. Necesito que Cristo venga a mi casa y me salve Ya.

¡Silencio!

Alguien llama a la puerta.

¿Acaso será Él?

lunes, 17 de noviembre de 2008

AGUACATE

Saqué un aguacate maduro del refrigerador, y con un cuchillo delgado y filoso lo rajé. Al separar las mitades vi, en el centro de la pulpa suave y verdosa, un feto encogido, con sus piernitas replegadas, una mano tocándose el pecho y con la otra un dedo en la boca. Giró la cabeza, me observó, volvió a acomodarse, su corazón dejó de latir y a los pocos minutos murió.

BÚSQUEDA

No tengo manos. Hace tiempo las perdí: abriendo una puerta, cambiando un neumático o limpiándome el trasero en algún baño público, no recuerdo. Por ahí deben de andar. Solo espero no se hayan separado. Le ruego que si las ve, haga lo posible por atraparlas; métalas en una bolsa o caja y tráigamelas. Me hacen tanta falta.

sábado, 15 de noviembre de 2008

DARWIN

jueves, 13 de noviembre de 2008

ME ESTOY MORDIENDO LA LENGUA

Me estoy mordiendo la lengua. Desperté sudando las manos me tiemblan pequeños objetos vuelan a mi alrededor son ojos son ojos que me observan, ven cosas que yo no puedo ver, se cierran, la luz se comprime se oscurece todo, después se transforman en orejas succionan todo el sonido, el silencio obstruye los ruidos y las orejas vuelan chocan entre sí y al hacerlo desparecen en un fuego brevísimo que inflama la atmósfera expandiendo la humedad generando burbujas llenas de gritos lamentos palabras inconexas listas para eclosionar y convertirse en frases premisas paradojas profecías. Me estoy mordiendo la lengua, despacio, con fuerza, la mastico y los tejidos comienzan a destruirse; primero el dolor, intenso, inflama la boca; pasa, hay tumefacción después anestesia; más tarde una migraña intensa envuelve mi cráneo, me impulso corro destruyo mi dentadura contra la pared, trituro mis propios dientes se forma una pasta con los músculos, arterias y nervios de la lengua; de pronto, mi rostro se detiene: en el suelo, palabras muertas bañadas en sangre yacen silenciosas.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

MOMENTOS URBANOS 2

Almorzando en un puesto de tacos, un tipo se acerca: “un taco, seño, llevo dos días sin comer”. Me pregunto cuántos días llevará bebiendo. El tufo a alcohol me suelta el estómago.

martes, 11 de noviembre de 2008

JUDAS PRIEST

domingo, 9 de noviembre de 2008

TORNILLO


Cierta noche, a mitad de una fiesta y mientras narraba una historia increíble, un conocido reclamó,: "lo que a ti te pasa es que te falta un tornillo". Según lo que entendí, yo estaba loco por narrar -y creer- una historia por demás fantástica. En el momento sonreí, elaboré un aspaviento y una mueca y terminé mi relato. Inquieto, salí de ahí.
Ya en mi departamento y frente al espejo, mojé mi rostro, eché atrás mi pelo y me vi a los ojos: ¿es que de verdad estoy loco?
Quien sabe.
Puede ser.
Aquél tipo dijo que me faltaba un tornillo.
¡Bah!
Tonterías.
No hay de qué preocuparse.
Así me fui a la cama. Pero el sueño deparaba sorpresas: pesadillas. Negras, espesas y sucias pesadillas comprimían mi sueño, agitaban la respiración y después mantenían mis ojos tan abiertos como los de un búho. No voy a decir que desperté, porque ni siquiera pude dormir. Me levanté, floté hasta el baño y me puse frente al espejo; contemplé mi cara golpeada de ojeras lagañas y malos recuerdos, y así tuve que asearme. Más no fui a ninguna parte; a la mitad de un somero desayuno me asaltó la idea del tornillo faltante. ¿Pero será posible? Me pregunté, al tiempo que sorbía el café y forzaba el pan a través de los dientes y encías hinchadas de sopor y desvelo. Me tembló la mano y solté la taza: cayó sobre el plato, rebotó y se hizo pedazos en el suelo. Un gato maulló afuera y se me aceleró el pulso. Mi mano no deja de temblar. Ahora respiro agitadamente. Comienzo a creerlo; verdaderamente estoy loco y me falta un tornillo. Me siento un poco mareado y escucho ruidos que antes no percibía. Me levanto y camino despacio, calculando distancias y arrastrando los pies. Me detengo: se que debo hacer algo, corregir el problema. Entonces fijo mi atención en la caja de herramientas que duerme en la cómoda de la entrada. Respiro bien hondo, mi cerebro se oxigena y recobro el equilibrio. Atravieso el pasillo, alcanzo el mueble; lo abro y saco la caja de herramientas. Primero el taladro. Después el tornillo. Lo único que encuentro es uno de media pulgada. Supongo que esa es la medida apropiada. Voy a la sala, prendo la tele y me siento en el gran sofá, uno especialmente diseñado para ver tele. Conecto el taladro y coloco la broca adecuada. Posiciono el aparato horizontalmente, justo por encima de la oreja, sobre el hueso parietal, y comienzo a taladrar. La broca destaza piel y músculo y después toca el cráneo y lo rompe. Soy cuidadoso: una vez que se ha alcanzado el tejido cerebral, interrumpo la perforación. Hay mucha sangre pero es normal. Dejo caer el taladro y tomo el tornillo. Gira. Va penetrando lentamente en el cráneo y llega al cerebro. Detengo la penetración. Siento un cosquilleo en la planta de los pies y mi lengua tiembla. En la tele pasan un programa que acostumbro ver. Me siento bien pero creo que debo empujar un poco más el tornillo. Media vuelta, solo eso. Ahora me siento mejor. Poco a poco la locura va cediendo. Estoy riendo, el personaje que sale en televisión es muy chistoso. Giro el tornillo, entra un poco más. De verdad que me estoy curando. Afuera, ladran los perros, chilla el timbre y el teléfono no deja de sonar. No, no voy a hacer caso de nadie ni nada, estoy a mitad de una importante terapia y no puedo perder la concentración. Ahora el tornillo se mueve solo, entra cada vez más, llena ese hueco en medio del cerebro, va equilibrando sensaciones, deseos, recuerdos y pensamientos. Ha terminado la programación, la tele se apaga y yo estoy aqui, en mi sillón favorito, con un gran tornillo en mi cabeza, cuerdo, sangrante y contento.

sábado, 8 de noviembre de 2008

CARNE CON CHILE Y NOPALES





Hay platos fundamentales. Esos que, o reflejan identidad culinaria de una región, o son platillos que nos dieron de comer toda la vida. La receta de hoy refleja materiales netamente mexicanos, más un vino español que nos recuerda que una parte significativa de nuestros orígenes son europeos. El tono general de la receta son los sabores intensos, el picor y el retrato rural. Bueno, a lo que nos truje:

Compra una charola de milanesa de pulpa negra, de la que viene cortada muy delgada. Extiende las sabanitas y sazónalas con sal y pimienta. Déjalas así algunas horas. Ahora enróllalas y cortalas en tiras.

Después corta una cebolla, igual, en juliana. Haz lo mismo con una penca de nopal grande. También pica un poco de ajo. Ten todos estos materiales a la mano. Toma un puñado de chiles de árbol y fríelos en aceite, solo a que se doren, no los vayas a quemar, coño. Remójalos en una olla con agua caliente y déjalos ahí un rato. Ahora licúalos con el agua de remojo y véle echando un poco de aceite, en un chorrito delgado, y después, aún con la licuadora en chinga y dando vueltas, agregas jugo de limón y sal. Pon la salsa por ahí, en un bol o algo. ¡Oye! ¡Te quedó con madre la salsa! Vierte un poco de aceite en el mismo sartén, caliéntalo y doras la cebolla hasta que alcance una coloración ambarina. Sácala del sartén y guárdala por ahí. En ese mismo sartén donde freiste los chiles y la cebolla pones a calentar un poco de manteca de puerco. Ya caliente, echas el ajo picado y antes de que lo quemes le agregas la carne y una cucharada de orégano seco. Una vez que esté bien cocida la carne, añade la cebolla y luego un poco de salsa. Huele con madre. Mezcla bien y retira del fuego. Reserva la mezcla en un bol y regresa el sartén al fuego. Abre una botella de vino de jerez, un fino o manzanilla. No vayas a comprar esa mierda que dice "tipo" jerez, porque es un pseudovino dulce que no viene al caso. Sigamos. Vacía un buen chorro de vino de jerez y raspa el sartén con una espátula, para disolver todas esas sustancias maravillosas que se han ido acumulando. Reduce un poco e incorpora nuevamente la carne con cebolla. Cuece un ratito más, hasta que la salsa obtenga una consistencia espesa. No mames; una salsa de chile de árbol con jerez. Esto es cosa buena. Sazona con sal. Saca la mezcla del sartén y resérvala en un bol. El sartén vuelve al fuego y con un poco de aceite salteas los nopales muy brevemente con un chorrito de salsa de soya y uno de vinagre blanco. Los nopales deben saltearse a fuego muy alto y rápidamente: quiero que queden crujientes, ácidos y sin baba.

Presentación y servicio: Mezcla la carne con los nopales. Pon todo dentro de una cazuela de barro y decora con cilantro fresco groseramente picado. Sirve con tortillas de nixtamal. De beber, una cerveza clara muy fría o un vaso de vino blanco con buena acidez. ¡Ahora tienes una comida de los cojones!

Este platillo va a quedar muy picoso, por el chile de árbol. Pica de a madre. Y ese es justamente el objeto de la receta. El picor, más la acidez del nopal, los tonos afrutados del vino de jerez, el dulzor de la cebolla, las notas a monte del orégano seco y el sabor fuerte y textura de la carne combinan perfectamente. Puede servirse con arroz blanco.

Variaciones: si quiere degustar este platillo pero sin el picor, use chile guajillo. No tendrá la intensidad que ofrece el chile de árbol pero añadiendo especias puede lograrse un platillo muy bueno. Si lo que se quiere es reducir el picor pero conservando el chile de árbol, agregue tomate machacado y un poco de vinagre. El sabor cambiará totalmente pero el platillo será muy bueno.

Vegetarianos: No. Aquí no admitimos vegetarianos. Si usted es vegetariano váyase al carajo. En este blog se come carne.

jueves, 6 de noviembre de 2008

PATTON

Esta es la clase de pelaos chingones que le entran a los putazos y cambian la historia. No se andan con chingaderas y enfocan toda su atención en realizar bien su trabajo.
Patton estuvo a punto de perder la guerra -su guerra-; por poco y lo dejan fuera de lo que, en sus palabras, fuera "la campaña militar más grande de todos los tiempos". Pero nada de eso ocurrió. Ganó la guerra, cumplió con excelencia su destino y sirvió a su país. Empero, tuvo que pagar un precio: meses después de terminada la guerra, murió. No hay que lamentar nada, pues, en las palabras del general, "si un hombre da lo mejor de si mismo, ¿qué más hay?"

MUÑECAS

Colecciono muñecas.

De noche me gusta quitarles la ropa y tocarlas, sobarles sus brazitos y piernas tersas, sentir cómo resbalan mis dedos sin dificultad, y ellas sonríen me observan, sus ojos brillantes y claros, su boca chiquita y labios carnosos, húmedos.

Tengo varias, viven en un cuarto especial.

A veces lloran, y debo cerrar ventanas para que nadie escuche.

martes, 4 de noviembre de 2008

FUEGO

Desde niño me gustaba jugar con lumbre. Después, ya entrada la adolescencia, me transformé en pirómano. Pregúntele a cualquiera de mis compañeros de escuela. O peor: a mis profesores. Quemaba montes, jugaba con polvora, confeccionaba coctéles Molotov, lo que usted quiera. Pero todo era un derroche de energía, una equivalencia con mi pubertad terrible, explosiva y altamente inflamable. No fue sino muchos años después que aprendí a controlar el fuego y usarlo para transformar la materia en algo notorio, y no para destruir. Aunque reconozco que la estética de la destrucción puede ser mesmerizante y hermosa. Me llevó tanto tiempo llegar a un entendimiento con este maravilloso elemento. Con frecuencia me viene a la mente uno de los personajes de los cuatro fantásticos, el que se transforma en lumbre; a veces pienso que soy parecido a él. Hoy, el fuego y yo trabajamos juntos, y nuestra relación, en otrora álgida y violenta es ahora apasionada y provechosa. Empero, aún siento un cosquilleo cuando recuerdo esas travesuras, y a veces me dan ganas de fabricar un refrescante coctél Molotov y arrojarlo en medio de la calle, solo para ver cómo se levanta una vez más el demonio del fuego, que tanto tiempo ha permanecido guardado.

lunes, 3 de noviembre de 2008

WARRIORS

sábado, 1 de noviembre de 2008

LOMO


Hay días que llego a casa con antojos tremendos. No importa la hora; puede ser a media tarde o a las tres de la mañana. Si me entra la locura -cosa común en mí-, me meto a la cocina y prendo los fogones. Hace unas noches eso fue lo que ocurrió. Ya tenía marinando un lomo de puerco con canela, sal, azúcar morena y pimienta. Precalenté el horno a ciento cincuenta grados celsius. En un cocotte sobre el fuego doré cebolla, zanahoria y ajos picados; até el lomo con hilo de algodón como lo indican los cánones y lo coloqué encima de la verdura. Rocié con jerez aquellos materiales y los metí al forno. Mientras el puerco se entiende con la lumbre, me entretuve cortando en juliana una col morada y la cocí al vapor. No tanto, solo a que quedara crujiente. La sazóné con sal, azúcar, vinagre de manzana y polvo de los cinco perfumes chinos. Esta es una guarnición que ya había usado para un pato; ¡le va tan bien al cerdo! Para la salsa piqué ajo, cebolla y tomates descascarados y los puse a guisar a fuego lento en un sartén. Hay que estar meneando la mezcla para que no se pegue, si no se quema. Así se pierde humedad lentamente y se van caramelizando los materiales, y ese es justamente el sabor que busco. La cosa es que después de un rato, digamos dos terceras partes del tiempo requerido para cocer la carne, hay que agregar pasta de chile guajillo al sartén. Para elabrorar la pasta, solo hay que despepitar los chiles, tijeretearlos, freirlos muy brevemente en manteca de cerdo (¡que no se quemen!), aflojarlos en agua caliente y licuarlos. Después hay que añadir vino de jerez (fino o manzanilla), un poco de salvia, orégano fresco y yerbabuena. Ahora solo queda reducir hasta que la salsa tenga la intensidad requerida. Después, sazonar con pimienta negra rota, sal, miel y vinagre de vino blanco. El tiempo que me llevó hacer la guarnición y la salsa es justamente lo requerido para que la temperatura interna del lomo alcance sesenta y cinco celsius. Aquí debemos sacar la carne del horno, taparla y dejarla reposar unos quince minutos: ella sigue cociéndose, y el centro de la pieza alcanzará una temperatura de setenta y cinco grados. Después, lo bueno: cortar. Hay que rebanar el trozo con un cuchillo bien afilado, en rebanadas delgadas, como de un cuarto de pulgada. La carne queda suave, jugosa, tierna, como para lamerla y untársela en los cachetes antes de matarla a mordidas. Disponer en batería o abanico, como sea. Bañar la mitad con salsa, decorar con cilantro y acomodar la guarnición ya sea a un lado o en un bol aparte. Yo cené con un vaso de saké. De fondo, música clásica de guitarra española. ¡No mames! ¡Chingón!

jueves, 30 de octubre de 2008

DIO

miércoles, 29 de octubre de 2008

HALLOWEEN

Metí una bolsa de palomitas al microondas.
Comenzaron a tronar.
Cuando abrí la puerta salieron murciélagos.

CEBOLLA

Casi siempre, cuando uno se corta un dedo, es rebanando una cebolla. Ay me corté. Estaba picando una cebolla. A mi me ocurrió ayer. Me pasé la hoja por la palma de la mano y como es una parte que está en constante movimiento, no cicatriza rápido. Duele horrores. Y todo por picar una chingada cebolla. Es una estadística apabullante. Esta clase de accidentes no ocurren con, digamos, zanahorias, papas o brócoli. Siempre son cebollas. Se deduce que el problema no son los cuchillos ni el que los usa: las culpables son las cebollas. Este vegetal maléfico exuda una misteriosa fuerza que procura accidentes. Es notable. Poseen en su interior una especie de cerebro maligno, con consistencia de un gel, disuelto en el núcleo de su cuerpo. A partir de ahí se generan emanaciones perniciosas que viajan por el aire y perturban los pensamientos y la química neurológica de las personas. El único tratamiento culinario que merecen estos vegetales son envueltos en papel aluminio y horneadas. No hay otra manera de impedir que ejerzan su maleficio electromagnético. Lo más importante es no acercarles un cuchillo: lo presienten, vibran y entonces cosas malas ocurren.

lunes, 27 de octubre de 2008

ACTUALIZACIÓN

El otro día escuché a dos homosexuales quejándose de la manera en que la sociedad los contemplaba. No me refiero a la infinitud de adjetivos, verbos y demás denominaciones de toda clase, no. Ellas estaban molestas porque siempre se habla del soplanucas y el muerdealmoahadas, aludiendo a la manera en la que estas finas personas ejecutan sus pasiones carnales sobre el lecho camoso. "Es denigrante", dicen. Bien. No hay problema. Cambiemos la descripción anatómica por una más comestible y ciertamente más psicológicamente correcta; a partir de hoy, a las parejas de leandros se les designarán como el perverso y el romántico.

No voy a entrar en detalles. Imagine usted la psicología.

Pinches putos.

domingo, 26 de octubre de 2008

GAGNAIRE

sábado, 25 de octubre de 2008

MOMENTOS URBANOS 1

Voy rumbo al trabajo. Voy tarde. El carro no funciona bien. Tose y como que quiere apagarse. Además, el motor hace un traca traca preocupante. El reproductor de CD no jala bien y se brinca las canciones, eso me pone de muy mal humor. Frente a mi, un pendejo tomando clases de manejo, a veinte kilómetros por hora. A un lado de él, otro pendejo en un chevy, a la misma velocidad, que debería tomar clases de manejo. No nos dejan rebasar. Para colmo, el pendejo que viene detrás me echa la culpa a . Me hace señas, prende y apaga las luces frenéticamente. Tengo pendejos enfrente, a los lados y atrás: estoy atrapado.

viernes, 24 de octubre de 2008

BANQUETE

En medio de aquella función llegó la nave espacial; se apoderó del teatro, adormeció a los asistentes con gas, implantaron minúsculos artefactos de microondas en sus páncreas y se fueron. La gente despertó, preguntaron qué había pasado y entonces salieron. Una vez en la calle, comenzaron a subirse a sus autos y taxis, y entonces ocurrió. El aparato implantado en sus cuerpos fue activado desde la nave espacial y la gente comenzó a deshidratarse. Los líquidos dentro de las células hierven escapan. La gente cae, se hinca, el vapor sale por los poros y los vellos se queman. La piel comienza a confitarse, la grasa se derrite, los músculos se repliegan reducen estallan los ojos, se caen el pelo y las uñas, una extraña y densa sustancia sale por la boca el ano los oídos; los cuerpos se secan retuercen y envueltos en vapor, se cocinan. Al final, queda la calle repleta de cuerpos con la carne suave y jugosa, la piel crujiente y dulce. Escuche: ya se acercan. Festín de perros.

miércoles, 22 de octubre de 2008

SAVATER

Transcribo un segmento de un ensayo de Fernando Savater, el prestigio de la muerte:

"Y es que la muerte es clara, nítida, irrevocable, tajante y dogmática como cualquier gran idea: no tolera las medias tintas ni los compromisos, borra de un sablazo la contradicción y despeja en tinieblas lo incomprensible. La vida en cambio es turbia, obscena, confusa, contradictoria y balbuceante: se aviene con el escepticismo y la componenda, termina antes o después por desdecirse y pactar. La muerte se precipita de golpe y para siempre, la vida tantea y retrocede. La muerte descansa en lo irrefutable, la vida se fatiga en lo discutible.

martes, 21 de octubre de 2008

CARROS

¿Cuántos vehículos hay ahorita transitando? Carros taxis camiones. ¿Cuánta gente viaja en ellos? Cuéntalos. Una parte de la ciudad vive dentro de un carro. Apenas y se bajan a mear, comer algo, tomar agua, dormir un poco, ver el paisaje o cambiar un neumático. Entonces vuelven al vehículo y remontan loca y perpetua carrera por calles y avenidas. No van a ninguna parte. Solo manejan de aquí para allá y de regreso.

domingo, 19 de octubre de 2008

FRASE CÉLEBRE 10

"Maldice al obsceno, Señor"

The excorcism of Emily Rose

viernes, 17 de octubre de 2008

RATÓN

El otro día pisé un ratón, chilló y finalmente murió mientras le aplastaba el cráneo. En el proceso sentí placer. Luego malestar y remordimiento. Al final, me dió risa. Un ratón. Solo eso. Un pinche ratón apachurrado.

LATA

Anoche abrí una lata de sopa campbell's. Tengo la costumbre de lamer la tapa para comer el concentrado adherido. Y anoche lo hice, como siempre. Pero algo salió mal; giré un poco la tapa y la pasé muy rápido por la boca: me corté la lengua. Está saliendo mucha sangre y no es una cortada superficial: seccionó músculos, arterias y nervios. Corté con unas tijeras una camiseta de algodón y me metí un trozo en la boca. Respiro por la naríz y solo siento como se me llena la boca de sangre. No aguanto el dolor.

lunes, 13 de octubre de 2008

EL VIOLADOR DE COTIJA


Manipulador, adicto a narcóticos, abusador sexual y pederasta, nuestro padre se extinguió hace unos meses, dejando tras de sí una estela de odio, rencores, cuentas por saldar, vidas traumatizadas y alianzas siniestras con el vaticano, empresarios, medios de comunicación y organismos gubernamentales. Hay que ver la fotografía clásica de este hombre, envuelto en un halo difuso que sugiere santidad; emite todo lo contrario: la esencia misma del pecado. Viejo cochino. Púdrete en el infierno.

Empero, su legado siniestro, esa gran empresa capitalista e hipócrita, los Legionarios de Cristo, continúa.

Cuidado.

domingo, 12 de octubre de 2008

FRASE CÉLEBRE 9

"Say hello to my little friend"

Tony Montana

jueves, 9 de octubre de 2008

AGONÍA

Sopla el viento. Trae hojas, arrastra gritos, insectos muertos y pequeñas gotas de agua tan fría. De pronto, todo se detiene: el aliento de la atmósfera cesa. El cielo se pone azúl, después morado y finalmente gris. Se muere el planeta.

miércoles, 8 de octubre de 2008

EDDIE

martes, 7 de octubre de 2008

REMEDIO

Un doctor le dió un remedio a un paciente para curarlo de piedras en el riñón. La cosa era aflojar la vejiga y estimular la micción. Claro que fucionó. El problema es que ahora no puede dejar de orinar, pues la sustancia que tomó ha afectado a todos los tejidos del cuerpo. Todos los fluídos salen a las arterias y van a dar a la vejiga, la cual se encuentra hinchada y sedienta de más líquido. El sujeto se la pasa meando a todas horas y no hay nada que pueda hacerse para detener el fenómeno. Convalece en un oscuro cuarto de hospital. Ya han dejado de administrarle líquidos. Se está secando.

FAVOR

Solicito que algunos de ustedes mueran pronto. He leído que hay tantos humanos en la tierra: se acaban el agua, la gasolina, comida plantas y animales. Además, hacen ruido y ensucian. Es un problema serio. Manden esquelas para confirmar decesos. Urge.

Gracias.

AH

MAZAPÁN AZTECA

ROBUCHON

domingo, 5 de octubre de 2008

KISS

sábado, 4 de octubre de 2008

PAISAJE

Una tarde salí a la calle caminé por la avenida atravesé el parque y cuando alcancé el boulevard, un oleaje de autos rompía sobre la banqueta. Me senté a contemplar el paisaje mientras cae el sol entre las cumbres de los edificios y una brisa de ruidos me envuelve.

POR QUÉ

Nadie me está pagando por escribir esto.
No me lo han comisionado ni hay obligación por ejecutarlo.
¿Por que hacerlo entonces?
Porque de pronto, aparece.

viernes, 3 de octubre de 2008

OJO

Se me está derritiendo un ojo. Hace un tiempo el nervio óptico comenzó a irritarse y envió mensajes erráticos a los músculos que controlan el globo ocular. El ojo comenzó a brincarme. Es un tic, me dijo un vecino, pero después de unos días el brincoteo se tornó violento y tuve que ponerme un parche, pues comencé a perder el equilibrio. Después llegaron los dolores de cabeza. Terribles. Insoportables. Tomé analgésicos leves, después recurrí a cosas más potentes, hasta que tuve que conseguir sustancias depresoras en el mercado negro. Empero, los dolores siguieron. Hace poco me quité el parche. Veía borroso. Las imágenes aparecían como una composición de sobresaltos y pinceladas torpes, combinadas con sonidos ondulantes que chocaban en mi oído en ecos retardados. Después perdí completamente la visión. Sencillamente no pasaban ya destellos o estímulos de ninguna especie. Parecía como si el nervio hubiera necrosado. El ojo ya no se mueve. Pierde forma. Palpita. Un líquido oscuro supura. Minúsculas vacuolas llenas de gas se forman en su interior y viajan a la superficie; eclosionan, liberando el gas que arde al contacto con el oxígeno atmosférico, creando brevísimias volutillas incandescentes. La grasa de los tejidos se licuifica. La órbita se deshace. Una masa gelatinosa escurre por mi rostro: entreteje sangre, grasa con gas, humor linfático y músculo en estado líquido. Pronto el hueso pierde consistencia, se estira y mezcla con el escurrimiento.

No soporto el dolor.

Me siento frente a un espejo y me observo.

miércoles, 1 de octubre de 2008

PIÑATA

Cuelga de aquella soga. La fiesta aún no comienza; los niños están por llegar. Sin embargo, se mueve. Alguién ahí dentro lucha por salir y golpea fuerte con un palo.

martes, 30 de septiembre de 2008

MELODÍA

Escuché en el radio una canción de Bach tara rá tara rá ta ta tá se me quedó grabada en la cabeza no me la puedo sacar del cerebro tara rá tara rá ta ta tá maldito bastardo malnacido llevo cuatro meses con la cancioncita dándome vueltas en el oído todo el día toda la noche tara rá tara rá ta ta tá me inyecto ácido con sal a través de la nariz perforando el cráneo directo al cerebro la música debe detenerse cállate cancioncita cállate ya tara rá tara rá ta ta tá.

lunes, 29 de septiembre de 2008

HUMANOS

Los humanos somos una curiosa pero efectiva mezcla entre changos y su gritadera y pericos parlanchines y sucios.

domingo, 28 de septiembre de 2008

GURÚ


Este es Reinhold Messner, uno de los aventureros mas importantes de todos los tiempos. Llevó al ser humano a los límites físicos, psicológicos y espirituales más extremos, a un sitio en donde pudo tocar la idea básica de lo que somos. Su experiencia es tan valiosa como la de un místico, un científico, un filósofo o un artista.

AK-47


Les presento el arma de asalto mas eficiente y famosa jamás construída: el rifle de asalto Kalashnikov. Diseñada por Mijail Kalashnikov a finales de los años cuarenta, el fusíl entró en servicio a principios de la década de los cincuentas y se convirtió en un clásico. No hay país que no lo tenga. No hay quien no lo conozca. En México se le conoce como "cuerno de chivo". Este artefacto ha hecho más por cambiar la historia que un puñado de pendejos deliberando detrás de un micrófono en las gradas de las Naciones Unidas. Pienso que todos deberíamos tener un legendario Kalashnikov en casa. Aunque sea una réplica.
La guerra es una forma de interacción humana fundamental, y este rifle de asalto la hace más interesante. Ra ta ta ta ta.

sábado, 27 de septiembre de 2008

FRASE CÉLEBRE 8

“Esta fosa guarda sus restos, Dios guarda su alma, nosotros su recuerdo”

lápida en real de catorce, S.L.P.

viernes, 26 de septiembre de 2008

FETO

Perdieron a la criatura hacia el cuarto mes de embarazo. El corazón fue perdiendo fuerza hasta que dejó de latir. “Viene con deformaciones serias”, advirtió el médico, pero después de años intentándolo cualquier cosa era aceptable. El ecosonograma reveló malformidades y análisis de la química sanguínea mostró comportamientos erráticos de las funciones vitales. No había duda: el producto venía mal. Empero, la ilusión de la pareja no decaía ante la circunstancia y esperaron el fatal momento, como quien lleva un ser humano saludable en el vientre. Una madrugada dejó de moverse, ya no lo sentía. Él no estaba en casa esa noche. Ella iba a decirle que se quedara, pero pensó que era una tontería. Cuando salió tuvo ese horrible presentimiento y lo dejó disolverse entre el curso normal de las cosas, lo sucedáneo, lo que venía ocurriendo desde hacía cuatro meses. Se despertó vomitando. Un flujo de sangre salió de la vagina y marcó el fin del embarazo. Corrió al baño. Sintió contracciones, después el dolor la obligó a postrarse. Se llevó las manos a la parte baja del abdómen y una sustancia viscosa y gris comenzó a emerger. El dolor es intenso. Grita pero nadie la escucha, está sola. Está palida y respira agitadamente. De pronto se rompe el ombligo y comienza a sangrar. Coloca una compresa de papel sanitario sobre la herida pero no puede detener la hemorragia. Está tirada en el suelo. Una masa sanguinolenta y aún palpitante sale de la vagina; la jala, los tejidos se distienden, grita. La criatura muerta está sobre el tapete, envuelta en el saco amniótico. El sangrado continúa, su intensidad ha disminuído. Después de un rato se incorpora, mete a la criatura en una bolsa de plástico y tambaléandose sale de la casa. Arroja la bolsa al bote de basura y vuelve a la recámara. Solo faltan unas horas para que amanezca. El barrio se encuentra silencioso y solo una brisa húmeda mueve las hojas de los árboles. Se recuesta en la cama. Tiene la presión baja y se encuentra confundida. No tiene tiempo para estar triste o asustada, aún no termina de comprender lo que ha ocurrido, lo que está ocurriendo. El sangrado ha vuelto. Esta vez no puede contener la hemorragia. Ya no tiene fuerza. Afuera, los gatos rompen la bolsa y destazan el cuerpecito.

jueves, 25 de septiembre de 2008

REALIDAD

La realidad es tomar un mango con su cáscara y masticarlo entero, sintiendo el dulzor chocando con la amargura, la acidez y al final toparse con el hueso, duro inerte y amorfo.

RUSH

miércoles, 24 de septiembre de 2008

BOCA

No puedo cerrar la boca. Algo ocurrió en la madrugada y amanecí sin poder cerrarla. El mecanismo de músculos, tendones y nervios que la controlan se atascó y ahora me es imposible mover la quijada a voluntad. La mucosa que reviste la boca está seca y tengo la lengua dura. Cada que respiro me duelen los dientes. La campanilla no es más que una pequeña costra a punto de caer. Debo humectarme constantemente la boca con un atomizador lleno de agua y no puedo hablar; comencé haciendo ruidos guturales, como los que hacen los simios, pero la resequedad ha inflamado mis cuerdas vocales y tengo la tráquea prácticamente obstruída. Me cuesta trabajo respirar y me la paso sentado en un sillón viendo tele. En busca de remedios, bebí un gran vaso de whisky por ver si recobraba movimiento, pero no funcionó. Después me inyecté en las carótidas cafeína y extractos de té de la India, pero nada ocurrió. Luego probé con infusiones de cacao y cardamomo, y a pesar de ser costoso el remedio, no procuró resultado efectivo.

Sigo con la boca abierta.

Ya comienza a llenarse de moscas.


lunes, 22 de septiembre de 2008

HOY AMANECÍ MUERTO

Desperté con la boca llena de gusanos y moscas plantando huevecillos en mi piel. Amanecí abotagado, con los ojos reventados, el vientre hinchado de gases, el cráneo roto el cerebro expuesto y hormigas arrancando llevándose minúsculos pedazos de carne a un oscuro agujero. Animales salvajes desgarran mi piel mis músculos, pájaros picotean mi vientre arrancan trozos de intestino pulmón estómago páncreas. El sol deshidrata mis tejidos seca líquidos internos crecen hongos en mi piel y el polvo me cubre. Entre el bosque y la maleza viajan ecos que se rompen en los árboles, chillidos que hacen temblar las hojas, se confunden con grillos, el aire rozando los bordes de las hojas y el rechinido de larvas transformando mi carne en gelatina y grasa espumante. Quiero levantarme verme al espejo lavarme los dientes rasurarme llegar al trabajo beber café saludar pero debo decir que hoy amanecí muerto pero no quiero decirlo pensarlo. Puede ser, solo puede ser que esté soñando. Tal vez no sea mi cuerpo el que se pudre en la ciénega, quizá vi un programa de televisión o alguna nota del periódico y se trata de alguien mas.
Quizá sea solo eso.

domingo, 21 de septiembre de 2008

DRAMA

Llené el lavamanos con agua. Ahí me estuve un rato, observando la calma sobre la superficie del agua. Los rayos del sol se reflejan sobre el espejo casi perfecto del líquido y todo está quieto y en silencio. Una brisa muy suave entra por la ventana, cae despacio sobre el lavamanos y excita el agua. Finísimas olas se forman y una sensación de frescura invade el baño. Hace calor. La humedad aumenta y densos nubarrones comienzan a formarse. Se intensifica el viento. Ahora el oleaje es más acentuado. De pronto, comienza a llover. Primero un rocío intenso seguido de una precipitación con gotas gruesas y después un granizo percute los mosaicos. Ahora llueve con tal fuerza que apenas y pueden verse las llaves del agua; las toallas bailotean con el viento y el jabón se disuelve. El viento sopla intensamente. El barco pirata escapa del acecho de una fragata española; ambos corren peligro, pues las condiciones atmosféricas se han tornado dramáticas. La cuestión ya no es huir o luchar, sino sobrevivir. Los hombres arrojan cuanto pueden por la borda, tratando de aligerar las naves, pero los vientos rompen las velas arrojan a la tripulación al mar y finalmente una de las embarcaciones se rompe en un arrecife. La otra se incendia.

Todo ha terminado. La tormenta finaliza con una llovizna leve seguida de una brisa suave y rítmica. Sobre la superficie quedan restos de madera, barriles y una vela con su mástil. El agua es calma. Ha salido el sol y se escucha el canto de las aves.

RECICLAJE

No sabemos cuando vamos a morir. Pero entendemos por qué: de no ocurrir, el planeta se transformaría en una gran cantina repleta de necios.
Si de por si...

viernes, 19 de septiembre de 2008

PESCADO

Tengo un pescado en el congelador. Me da tanta pena verlo así. Estupefacto y frio, inmóvil, con los ojos lechosos, perdidos, tan sin vida, tan incapaz de manifestarse. Fue inmediato; lo saqué del congelador, preparé una toalla húmeda con sal y algas, lo envolví, lo besé y lo dejé a que se descongelara sobre un plato. Después junté todas las medicinas caducas del botiquín, hice un licuado con ellas y añadí cerveza, jugo de limón y abono para plantas; disolví la mezcla en el agua del retrete y llevé al pescado hacia el recipiente. Lo deposité cuidadosamente en aquél líquido benéfico y esperé.

El pescado se reconstituye, se insufla de sustancia vital, la absorbe, transforma y finalmente, se manifiesta.

Un pez nada el retrete.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

APARICIÓN

El viernes pasado fui a las montañas y me interné en el bosque. Ahí no hay nadie. O por lo menos eso pensaba. De noche, escuché ruidos. Salí de mi tienda de acampar y abrí bien los ojos; hay poca luna y apenas y se cuela por entre los pinos. Escucho pisadas. Pienso en animales. Osos, gatos de monte, liebres. Quizá la hoguera que encendí horas antes y ahora se encuentra humeante los atrajo, no lo se. Tengo una linterna pero no me atrevo a encenderla. Lejos de ser una herramienta útil, resulta ser un formidable método de mostrar dónde estás. Si no me huelen o escuchan, puedo pasar desapercibido. Los ruidos se hacen más intensos. Se acercan. Ahora comienzo a tener miedo. El pulso se me acelera y siento en la boca un sabor metálico. Tego frío y calor al mismo tiempo. Volteo hacia todas partes pero no puedo ver nada. Percibo una presencia; puedo sentir sus pasos creando vibraciones que se transmiten como una electrificación a través de la hojarasca. Entonces, aparecen: seres casi humanos, se deslizan sigilosamente a través de un claro a mitad del bosque. Son seis, tal vez siete. Están iluminados. Emiten una luz blanca, ténue, que genera un halo finisimo a su alrededor. Su piel debe estar modificada. Es rugosa pero translúcida. Pienso que han desarrollado un sistema de túbulos epidérmicos interconectados por donde circula una sustancia bioluminiscente. Esta red de vasos se conecta con el sistema nervioso, y la luminiscencia ocurre cuando el éter dentro de los túbulos es eléctricamente estimulado. Estos seres se aparecen por las noches. Habitan en bosques aislados, pantanos y valles lejanos y se les confunde frecuentemente con fantasmas, espectros y otras apariciones metafísicas. Lo más seguro es que vivan en cavernas enormes.
Permanezco quieto, me oculto detrás de un árbol. Están recogiendo moras, hongos, yerbas y frutos del bosque. Me muevo un poco, se resquebrajan algunas ramas. Uno de ellos nota mi presencia. Sus ojos blancos, rellenos de una sustancia electrificada que circula en corrientes convectivas me observa. Emite un chillido apenas audible y de pronto se apagan, se vuelven oscuros. Puedo escuchar cómo se retiran, pero no los veo. Una brisa lenta y fría me postra en el suelo; me recargo contra el árbol, levanto la vista al cielo. Veo la luna desaparecer en el firmamento. Ahora el bosque está en silencio.

EL FIN

El fin se acerca; lo ha dicho un predicador en el radio.

Debemos perder el control y entrar en pánico.

Matémonos unos a otros y prendamos fuego a la ciudad.

No hay razón para vivir.

Todo está perdido.

El fin está aquí: lo han anunciado en el radio.

domingo, 14 de septiembre de 2008

LENGUA

Se me está desbaratando la lengua. A medida que hablo se va rompiendo en trozos. Los siento entre los dientes, me da asco y los escupo. Caen al suelo se mezclan con el polvo la tierra sangre y saliva. Se contraen. Se estiran. Retuercen. Chillan. Se reagrupan y forman una cosa que asemeja una lengua, pero no lo es. Empero, habla. En un idioma desconocido y arcaico repite incesantemente una frase: una maldición ancestral. Algo sobre el fin del mundo y los pecadores. No para de gritarlo y me asusta. De inmediato la pisoteo, le echo gasolina y le prendo fuego. Parece que se murió. Ya no puedo escucharla y no se mueve.

FRASE CÉLEBRE 7

"Entre todos hemos creado una mentira monstruosa que se ha vuelto más grande que nosotros mismos".

película con Arturo de Córdova

PELOS

No soporto tener pelos en el cuerpo. Me rapé. Depilé cada centímetro de mi piel. Primero compré la cera, pero como no estoy acostumbrado al dolor ni estoy dispuesto a soportarlo, abandoné el tratamiento y contraté a una señora gorda para que me rasurara, a mano, cada tercer día; el problema fue que terminé con el cuerpo lleno de pequeñas y dolorosas cortadas. Despedí a la señora gorda con su rastrillo y sus cremas de afeitar mentoladas y me inscribí en una de esta clínicas donde depilan con láser. Funcionó a medias. Aún podía sentir el picor de mis vellos emergiendo alrededor de mis genitales y en mis axilas; la sensación era francamente insoportable. Entonces fui con un químico, le pagué cientos de miles y desarrolló un compuesto ácido que evita el crecimiento capilar. Funcionó. Finalmente funcionó. ¡Si! El único detalle es que ahora tengo la piel llena de ampollas y ulceraciones tan dolorosas que debo dormir con una sobredosis de analgésicos, además de morder un olote, pues de no hacerlo, terminaría rompiéndome los dientes del dolor. No importa. Ni un solo vello o pelo asoma en mi piel.

PANTERA