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jueves, 29 de enero de 2009

ELLOS TOMARON MI ROSTRO

Entraron muy temprano, cuando todavía está oscuro y me anestesiaron. Delinearon mi rostro con un lápiz y con un escalpelo cortaron la piel, separándola del tejido graso y los músculos. Colocaron en su lugar un emplaste impregnado de suero y proteína y después le cosieron a otra persona mi rostro, siguiendo proceso similar. Entonces salieron a cometer toda clase de atracos: robaron, violaron, incendiaron, desecraron lugares sagrados y vandalizaron la ciudad. Después regresaron, reimplantaron mi cara y se fueron. Ahora mi rostro está en todos los diarios y noticieros. Me buscan. No tuve más que huir, esconderme en las montañas, pues si salgo y explico lo ocurrido, nadie creería mi historia, aún y cuando tengo las cicatrices para probarlo. Soy inocente y vivo escondido.
Ellos tomaron mi rostro.

martes, 6 de enero de 2009

HIELERA

Abrí la hielera para sacar una cerveza. Las latas flotan entre trozos de hielo. Metí la mano y acaricié un bote. El agua es fría, tan fría. Sentí el impulso de sacar la mano, pues comenzaba a dolerme, pero decidí dejarla un rato más ahí dentro. El dolor pasó y con la mano entumecida, experimenté un hormigueo y después nada. La mano está morada, el lecho ungeal presenta tonos azulados y aunque puedo mover los dedos, no siento nada. Entonces tomé un cuchillo para filetear bistek y comencé a cortar la piel, justo por debajo de la muñeca. Aún no siento nada. Corté músculos y tendones hasta alcanzar los huesos. Maniobré la hoja entre las articulaciones y huesos, desprendiendo tejidos, hasta que la mano comenzó a colgar. El agua se llena de sangre y se disuelve tan lentamente. Corté lo que quedaba de piel y músculo y la mano cayó en el agua. Los músculos del antebrazo de restraen y abultan hacia el codo. Del extremo de mi brazo chorrea sangre y pende un colgajo de piel; me amarré una bolsa de plástico en la muñeca. Comienzo a recobrar la sensibilidad.

La mano, tumefacta, descansa en el fondo de la hielera, fría, inmóvil.

La sangre comienza a formar grumos, flotan sobre la superficie.

El dolor.

Me doblo.

Me rompo los dientes.

El dolor.

Entonces retiro la bolsa de mi antebrazo y lo meto en la hielera. El dolor cede, vuelve el hormigueo.

Sobre el suelo, descansa el cuchillo bañado en sangre.

lunes, 22 de diciembre de 2008

NITRÓGENO

Hice un buche con nitrógeno líquido: se me rompió la boca.

viernes, 17 de octubre de 2008

LATA

Anoche abrí una lata de sopa campbell's. Tengo la costumbre de lamer la tapa para comer el concentrado adherido. Y anoche lo hice, como siempre. Pero algo salió mal; giré un poco la tapa y la pasé muy rápido por la boca: me corté la lengua. Está saliendo mucha sangre y no es una cortada superficial: seccionó músculos, arterias y nervios. Corté con unas tijeras una camiseta de algodón y me metí un trozo en la boca. Respiro por la naríz y solo siento como se me llena la boca de sangre. No aguanto el dolor.